Los insultos discriminatorios que recibieron jugadores del seleccionado M17 de Tucumán durante un partido ante Buenos Aires, por el Campeonato Argentino Juvenil de rugby, reabrieron el debate sobre el racismo y la discriminación en los espectáculos deportivos del país.
Familiares de los jugadores denunciaron que desde la tribuna del Buenos Aires Cricket & Rugby Club se escucharon expresiones despectivas hacia los chicos por su procedencia norteña. Los videos registrados por los propios padres dejaron en evidencia la gravedad de los agravios y motivaron el repudio del presidente de la Unión de Rugby de Tucumán (URT), Javier Budeguer.
El dirigente calificó lo ocurrido como un caso de "racismo tremendo" y sostuvo que esas actitudes no tienen relación con los valores que promueve el deporte.
El episodio volvió a poner sobre la mesa una pregunta que excede al rugby: ¿alcanza con repudiar estos hechos una vez que ocurren o es necesario establecer un protocolo específico para actuar frente a situaciones de discriminación en los espectáculos deportivos?
Una discusión sobre la responsabilidad de los clubes
La implementación de medidas de prevención, mecanismos de denuncia y procedimientos de intervención ante insultos racistas o discriminatorios es uno de los puntos que puede abrir la discusión sobre la responsabilidad de las instituciones deportivas y de quienes organizan las competencias.